Con un Teatro Ópera explotado, Dante Spinetta se presentó con DÍA3, su disco más reciente, y con otros viejos éxitos de su amplia y larga carrera en un show de casi dos horas que puso a bailar a todo el público.
Continuando con el Tour, Dante Spinetta se presentó con su banda el sábado 10 de octubre en el Teatro Ópera de Buenos Aires. Ya venía de otros conciertos por la provincia y otras partes del país, incluyendo un Niceto Club completamente agotado en junio. El show, programado para las 21:00, comenzó alrededor de veinte minutos después, cuando la sala ya estuvo más colmada de gente.
Sin mucho preámbulo abrió la noche con Universos, y de ahí vino una seguidilla de canciones que alternaban entre DÍA3 y Mesa dulce, su disco anterior publicado en 2022. Le siguieron Soldado espiritual y Maldito frenesí, y con esta arengó al público, a su hermandad, a que se levante de las butacas y acompañen bailando y con palmas. A pesar de que más entrada la noche se disculpó por tener tomada la voz ya que estaba enfermo (“no saben lo que duelen las inyecciones en el orto”, se sinceró), esto no se notó en ningún momento. Durante las dos horas que estuvieron sobre el escenario, tanto la banda como Dante dieron un show de gran nivel, y él siempre se mostró carismático y altamente profesional, lo cual es esperable de alguien que lleva en el mundo de la música la mayor parte de su vida.
Continuó con El lado oscuro del corazón, siendo el primer tema de Mesa dulce de la noche, y luego siguió con El plancito y La movie. Se hizo una pequeña pausa para anunciar que para esa noche había “invitados de lujo”, y los primeros en subir al escenario fueron integrantes del grupo Cindy Cats para interpretar la versión de Pensando en ella que habían grabado en vivo un tiempo atrás, con esa nueva introducción de violín incluida. Para la siguiente canción, Dante presentó a otra invitada muy especial para él, ya que se trataba de su hija Vida Spinetta, su “cantante favorita, por lejos”, en sus propias palabras. Para este momento abandonó el escenario y dejó que fuera ella quien acaparase todas las miradas. La joven interpretó Ojalá!, una canción de su autoría ya que pronto se lanzará como cantante con mucho más material nuevo. Fue uno de los momentos más dulces de la noche, con el teatro completamente a oscuras a excepción de un único reflector sobre Vida. La canción fue bellísima y fue muy bien recibida con fuertes aplausos, especialmente cuando Dante volvió al escenario a abrazarla, visiblemente emocionado.

Foto: Aitor Fernández
Luego de esto continuó interpretando Tango, y para los siguientes temas empezó a ir y volver en el tiempo, trayendo canciones de sus primeros álbumes para los más nostálgicos y quienes lo vieron crecer como artista. Empezó con Olvídalo, canción de su disco El apagón, que interpretaba con Julieta Venegas, pero en esta ocasión lo acompañó Dandára, referente del R&B y otra de las invitadas de la noche, con quien colaboró este año para su canción Nuevos Aires. Humo digital, de su primer disco, Elevado, fue la que le siguió, y terminó este pequeño recorrido de años anteriores acercándose más a la actualidad con Soltar, de su disco Puñal.
Luego de esto volvió a DÍA3, interpretando Solos en la oscuridad, El reset, y Mía Mía, que era tocada en vivo por primera vez desde la salida del disco. Terminado esto, Dante encaró al público: “¿están orgullosos de ser argentinos?”. El público respondió que sí a los gritos. “¿Están orgullosos de ser latinos?”. De nuevo, más gritos de “sí”. Y así fue cómo le dio el pie a Sudaka, uno de los grandes éxitos de Mesa dulce, y continuó con Rebelión, canción de apertura de ese disco. Siguió Starlight, que luego terminó enganchando con Te quiero.
Dante presentó a los integrantes de su banda y pidió un aplauso para cada uno de ellos. Hizo entonces una referencia a su larga trayectoria dentro del mundo musical, y que se requiere de estar mucho tiempo haciendo funk para hacerlo bien. Anunció que se venía otro gran invitado, y con ese pequeño guiño previo avivó bastante al público, quien empezó a pedir por “Emma”. Dante se rió y lo descartó rápido, dijo que Emma estaba de gira por Barcelona en ese momento, y que por eso iba a invitar a subir… a Emmanuel Horvilleur. La gente aplaudió y festejó enloquecida mientras el músico aparecía en el escenario y se fundía en un abrazo con Dante, volviendo a juntar, al menos por un ratito, a Illya Kuryaki and the Valderramas para interpretar Coolo, convirtiéndolo en el momento más icónico de la velada.

Foto: Aitor Fernández
La noche ya empezaba a acercarse a su fin. Una de las últimas canciones fue Mostro, single de su tercer disco Pyramide. En la mitad del tema, Dante se puso a jugar un rato con el público. “¿Se animan a gemir conmigo?”, preguntó con la voz distorsionada y grave por el micrófono. Le siguió una larga sesión de ¿gemidos?, donde Dante hacía algunos ruidos que luego le pedía imitar al público. “La verdad estoy sorprendido”, admitió después de unos minutos de juego. “Creo que a partir de ahora nuestra relación cambió. Puedo decir que… los quiero”. La gente acompañó con un “awww”. A esto le siguió Funk warrior, con un largo solo de guitarra que volvió a demostrar que Dante no sólo es un gran frontman, sino también un excelente guitarrista.
Al terminar la canción se despidieron, pero volvieron un minuto después para el encore, que se lo asignó a Me quedo acá, cerrando la noche con otro tema de DÍA3 y con una bandera argentina que llenaba toda la pantalla al fondo del escenario. El público bailó y festejó toda la noche al ritmo del groove y el funk, que sólo un artista como Dante Spinetta puede ofrecer.

