Isla Mujeres: un viaje entre el indie, el punk y el rock.

La banda platense presentó oficialmente Viaje inaugural, su quinto álbum de estudio, en La Tangente. A lo largo del show, alternó momentos de belleza melódica con pasajes de mayor potencia, en una puesta donde las guitarras, el pogo y la participación del público fueron protagonistas.


La música en vivo tiene esa capacidad de transformar una canción en algo colectivo. En La Tangente, Isla Mujeres encontró una audiencia dispuesta a cantar, saltar y bailar durante buena parte del recital. Con una propuesta que cruza el indie, el punk y el rock, la banda platense presentó oficialmente Viaje inaugural, su quinto álbum de estudio, en una fecha donde la intensidad de las guitarras convivió con melodías pegadizas y momentos de complicidad con el público.

El recorrido comenzó con “Momento agradable” y continuó con “Dejémoslo ahí”, “Raros pensamientos” y “Por qué”. Desde el inicio, el repertorio permitió recorrer distintas facetas de la banda, que encuentra su identidad en la convivencia de sonidos y climas diversos. Las canciones avanzaron entre pasajes melódicos y otros más enérgicos, mientras el público acompañaba desde abajo del escenario.

La respuesta de la gente fue uno de los aspectos más llamativos de la noche. Los coros aparecieron en distintos momentos del set y el pogo se hizo presente incluso en canciones más pausadas. Lejos de reservar el movimiento para los tramos más explosivos, la audiencia sostuvo una energía constante que acompañó los cambios de intensidad del repertorio.

Foto: Mechi Acosta

Con “Mala influencia”, el recital encontró uno de esos momentos de mayor conexión. El público coreó el tema y acompañó sus versos con entusiasmo, demostrando la familiaridad con las canciones. Esa relación también se manifestó en otros pasajes, cuando las voces de la sala se mezclaron con las que llegaban desde el escenario y el recital adquirió una dimensión compartida.

La propuesta de Isla Mujeres se mueve entre melodías que permanecen en la memoria y una instrumentación que puede ganar peso a medida que avanzan las canciones. En los momentos más rockeros, las guitarras tomaron protagonismo y la actitud de la vocalista acompañó esa intensidad: bailaba, se dejaba llevar por la música y parecía encontrar en esos pasajes un espacio para liberar toda su energía. La banda no se limitó a reproducir las versiones de estudio, sino que encontró en el escenario una oportunidad para llevarlas hacia un lugar más físico y directo.

El recorrido continuó con “Oculto y a la vista”, “Las luces” y “Sed peligrosa”, antes de avanzar hacia “Cuida tu rareza”, “Pagando de más” y “Ataque de pesadillas”. La variedad del repertorio permitió que convivieran distintos climas sin perder la continuidad del show. En esa alternancia aparece una de las particularidades del grupo: la posibilidad de pasar de una canción más melódica a otra atravesada por la distorsión, con una energía que se construye tanto desde el sonido como desde la respuesta de la audiencia.

Foto: Mechi Acosta

La presentación también tuvo espacio para las colaboraciones. La participación de Julia llegó con “Asesina” y “Desordenar”, dos canciones que sumaron otra voz al recorrido de la noche. Estos encuentros aportaron variedad a la presentación y reforzaron una dimensión colaborativa que también forma parte de la escena independiente: artistas que comparten escenario, se acompañan y encuentran en esos cruces una forma de ampliar sus propios proyectos.

Entre canciones, los comentarios y agradecimientos ayudaron a sostener un clima cercano. Las integrantes expresaron su alegría por estar presentando su quinto álbum y agradecieron al público por acompañarlas. Esos momentos distendieron el ritmo del recital y dejaron ver una banda cómoda con la gente que tenía enfrente.

La escena condensó algo que había atravesado buena parte del show: la música no quedaba restringida a lo que sucedía sobre el escenario, sino que encontraba continuidad en las voces de quienes acompañaban cada canción. Incluso cuando la intensidad instrumental cedía, la conexión se mantenía.

Hacia el tramo final, “Tengo un plan” y “En el margen” prepararon el terreno para «Viaje inaugural», la canción que dio nombre al álbum presentado en La Tangente. El cierre con el tema que identifica esta nueva etapa puso el foco en el material que motivó el encuentro y reunió, en una misma canción, el recorrido musical de la noche.

Foto: Mechi Acosta

Viaje inaugural es el quinto disco de Isla Mujeres y una nueva etapa para una banda que continúa explorando su identidad desde la independencia y la experimentación. En vivo, esa búsqueda toma una forma que combina melodía, distorsión y una energía capaz de sostenerse incluso en los pasajes más tranquilos.

En La Tangente, Isla Mujeres convirtió esa variedad sonora en un punto de encuentro con su público. Entre guitarras, colaboraciones y coros colectivos, el recital mostró que el indie también puede ser poguero y que las canciones más melódicas no necesariamente invitan a quedarse quieto. El viaje propuesto por la banda tuvo distintas intensidades, pero encontró su hilo conductor en una audiencia que cantó, bailó y acompañó hasta el final.

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