La noche de primavera acompaña a los primeros en llegar. Cerveza en lata en la mano, esperan tranquilamente en el paseo peatonal de la avenida Chorroarín. En frente, las puertas del Deseo Club no han abierto todavía. Desde el lugar de eventos musicales se escucha “¿Quién vino a ver a Miss Lupe?”. La fila no tarda en armarse. Ella, multifacética estrella de la escena pop, electrónica y queer, ha agotado las entradas.
Adentro, una chica con culotte rayado blanco y negro se tira en un puff enorme. Ilustra a la perfección la desenvoltura presente. La gente va llegando en un va y viene entre la pista, el primer piso, las cajas y el fumoir. Toca Fran Benítez para abrir el show mientras las luces azules oscilan y dos personas se besan con fervor. De repente, se escuchan exclamaciones seguidas de un “Olé, Olé, Olé, Olé. Lupe, Lupe” al unísono. Los que quedaban en el baño corren hacia la pista. Las luces están apagadas. De repente se vuelven violetas. El público espera en un brouhaha a la cantante. Llega en un vestido blanco con mangas balloon acompañada de sus bailarinas, Laurent y Michelle. Abre con el tema “Corazón”.

Foto: Miru Lucena
En la sala llena los cuerpos se rozan y los abanicos se alzan. Las tres performers no paran. Las letras se viven. Nada que ver con escucharlas unas horas antes en mi casa. Con el movimiento en el escenario y a mi alrededor, se sienten. El mensaje se aclara y se intensifica. Me noto en un nicho y a la vez el público es muy variado. La noche se convirtió en refugio para expresar sus identidades disidentes. Lo comunican con soltura y vestimenta. Aprecio una camisa satinada azul claro combinada con un pantalón blanco tiro bajo. Las bailarinas son figuras de la escena ballroom porteña. Llevan corsé, volantes, encaje y tacones agujas con detalles violetas y metalizados. Suena “Divertida”, una respuesta a cómo afrontar la vida y sus dificultades. Continua “Mejor así”, una reflexión sobre los vínculos. La artista dirige unas palabras de agradecimiento mientras resuena una ovación a su persona: “Wouhhh”.
Se empieza a escuchar como una azafata. La audiencia aterriza con el tema “Buenos Aires” y termina levitando a todo pulmón. La referente de la escena electrónica tiene el escenario para ella sola. Sus zapatos blancos combinan con la punta del monumento más emblemático de la ciudad mientras suena “Al Obelisco”. Salta, baila, está en el piso. Pregunta “¿Ya sacaron su turno en la peluquería?”. Hace referencia directa al salón de belleza del videoclip de “Tu cantante favorita”. Simboliza las presiones sobre la imagen en la industria. Aparecen unas tijeras y un peine gigantes brillosos como puesta en escena. Empieza a entonar el tema. El outfit de las bailarinas ya cambió, pasando del blanco al negro, del violeta al rosa. La energía va subiendo cada vez más.

Foto: Miru Lucena
En el primer piso, la operadora de pista aprovecha cada momento libre para disfrutar la música y balancearse. Otras personas cierran los ojos, quietos, apreciando de la misma manera. Dos amigos no pararon nunca el movimiento. Suena “Poco presupuesto”. Empiezan a volar las carteras como forma de colaboración con Hugo Maevich. Es un señor que las vende a precios accesibles en Chacarita. Muestra que incluso para un outfit, no se necesita mucho para crear.
La Perfume aparece con la cara tapada en el escenario. Se define por su misterio. Forma parte de la escena electrónica. Su otra faceta es el arte visual bajo el nombre de Andrés Piña. Con Miss Lupe, es cantante de “Coreomanía”. El título habla del contagio del baile a las masas. Pronto, esa locura se expande en la sala del Deseo club. Da lugar al último bloque de temas, uno más arriba que el otro. Se baila más y más. Se salta más y más. El escenario se llena de más personas. Las luces parpadean. Explota la pista con “Haciendo saturar” cerrando el show. Pero como bien dice la dueña del espectáculo, “la noche no termina”.
Miss Lupe se transforma. Se sienta en una silla y le colocan una peluca rosa con un corte bob. La misma que llevan algunos oyentes. Cambia de piel, de vestido, en escena. Se vuelve otra de sus identidades: DJ. Algunas personas eligen el momento para bajar sus lentes de su cabeza a su nariz. La sala se airea. Se aprovecha el espacio ganado y se sostiene la pista de baile. Franzizca y Anita B Queen son otras Djs que se suman a la propuesta para alargar y embellecer aún más la noche.

Foto: Miru Lucena
Hace un poco más de un año que Miss Lupe sacó su álbum debut Reset. Viajó al extranjero antes de llenar un Maquinal y un Niceto en Argentina. Deja el Deseo club agotado de entradas pero revitalizado de energía. Consolida su puesto en la escena pop y under. Ha logrado apropiarse del escenario para difundir sus mensajes. Los de una cantante que es también DJ, bailarina, lesbiana con un cuerpo no hegemónico. No ha dejado ningún rincón sin su baile, movimiento y gestualidad mostrando lo performática que es. Cantó 14 temas sin interrupción y sin que falten las visuales entre luces amarillas, violetas, azules, blancas, y globos con forma de flores.
Se terminó. La gente espera adentro sus autos en un ambiente amoroso. La noche ya refrescó. Pero el sudor en las pieles no engaña. Acá se bailó.

Foto: Miru Lucena

